No permitamos que nos detengan
El Sumo Pontífice, Papa León XIV, celebró su primera Vigilia Pascual ante un público emocionado de aproximadamente 6.000 personas en la Capilla Sixtina. Durante esta ceremonia tan significativa, el Papa reflexionó sobre los conflictos bélicos actuales, haciendo un llamado a la paz en un mundo dividido. “Ante la dureza del pecado que divide y mata, hay que responder con poder al amor que une y da vida”, expresó, instando a todos a inspirarse en la Semana Santa para enfrentar el desafío de una pacificación global.
La Vigilia Pascual, conocida como la “madre de todas las vigilias”, es un momento importante para católicos de todo el mundo. Aquí, el Papa recordó a las mujeres que se acercaron al sepulcro de Jesús. Les mencionó que esperaban encontrarlo sellado, con una gran piedra a la entrada y soldados vigilando. “El pecado es como esa barrera pesada que nos encierra y nos separa de Dios, tratando de hacer morir en nosotros la esperanza”, apuntó.
El Papa continuó reflexionando sobre los “sepulcros que hay que abrir”. Dijo que muchas veces las piedras que los bloquean son tan pesadas que parecen inamovibles. Habló de sentimientos como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor, que oprimen el corazón de las personas. Además, advirtió que estos sentimientos pueden llevar a la guerra, la injusticia y el aislamiento entre naciones. “¡No dejemos que nos paralicen!”, instó.
En una conversación previa a su primera misa de Pascua, León XIV mantuvo un diálogo telefónico con el presidente de Israel, Isaac Herzog. El objetivo era buscar maneras de finalizar el conflicto en Medio Oriente, que ha escalado desde hace más de un mes. Durante el intercambio, el Papa enfatizó la importancia de reabrir canales de diálogo diplomático para alcanzar una paz justa y duradera.
El comunicado del Vaticano reveló que ambos abordaron la necesidad de proteger a la población civil y de promover el respeto por el derecho internacional. Herzog también se refirió a la amenaza constante que representa Irán y los ataques con misiles que han impactado lugares sagrados para diversas religiones.
El presidente de Israel resaltó la contribución de la Iglesia Católica en la lucha contra el antisemitismo y compartió la esperanza de un mundo más pacífico, libre de violencia para todas las religiones. La conversación entre ambos líderes refleja un compromiso común hacia un futuro de estabilidad en la región, donde cada comunidad merece vivir en paz.